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SALUD MENTAL, MUTUALES Y COOPERATIVAS: UNA OPORTUNIDAD PARA LA SANACIÓN

Por Lic. Matías Dalla Fontana.

Psicólogo (UCA) y fundador de Proyecto Deporte Solidario, organización con más de 20 años de trayectoria dedicada a la prevención, asistencia y formación en salud mental



Las epidemias de trastornos como la depresión, la ansiedad y las adicciones han puesto a la salud mental como “el tema de nuestro tiempo”, parafraseando al filósofo Ortega y Gasset. Ante estos dolores en ascenso global, la esperanza amanece en formas de participación institucional que trenzan solidaridad, manos que abrazan, gestión, creatividad, con prevención de salud mental, ecología integral y formación de nuevos liderazgos. En el presente, los dolores se agravan al verse prosperar tres vectores insidiosos: soledad, sedentarismo y delegación de la autoridad familiar de la crianza en la tecnología. ¡Necesitamos de las instituciones solidarias más que nunca!


A nivel mundial, los modelos más reconocidos de prevención se caracterizan por ser multisectoriales (sinergia de salud, educación, artes, deportes, producción y tecnología). En este contexto, mutuales y cooperativas emergen en el horizonte como un enorme potencial, realizable, de recrear un patrimonio histórico y cultural, que ha hecho grande a nuestro país. Y que hoy puede ser puesto al servicio de la ampliación de redes de servicios de salud mental, especialmente donde otras instituciones o sectores no llegan.

Amigarse con la técnica, sin deshumanizar.


Lógicamente, en aras de la adecuación a nuevos desafíos, las instituciones demandan que se las asista técnicamente, para poder liderar una nueva narración, eficiente, sustentable, palpable, en un contexto que pareciera caótico, pero tiene caminos de resolución.


Países referentes padecen muy malas estadísticas de sufrimiento, pero los reconocen y por ello han gestado, a partir de sincerarse e invertir, modelos eficaces. Ejemplos de Islandia (Icelandic Prevention Model, difundido como Planet Youth) y Finlandia, estándares en prevención ambiental y comunitaria, destacan por sus políticas de bienestar y acceso garantizado, ponen el acento en promover actividades supervisadas, donde los propios jóvenes se propongan cambiar su entorno directo. Se integran sistémicamente desde un concepto de equidad el apoyo socioemocional, con servicios de salud directamente con las escuelas, temas deportivos, ecológicos, vivienda, artes.

Formar, siempre formar, para servir mejor.


Formar nuevas generaciones de cooperativistas y mutualistas va en dirección a aumentar chances continuidad de los servicios que pueden sanar muchas localidades del espectro federal.


La formación de líderes para “el Cuidado de la Casa Común” al que convoca el Papa Francisco, no sólo en el cuidado del medio ambiente, sino forjando cultura: en las artes, diseñando viviendas en los pueblos, gestando producción audiovisual, potenciando un mejor modelo deportivo, abriendo espacios clínicos de abordaje de padecimientos mentales, amigándose con la tecnología pero desde una soberanía del ser humano por sobre la máquina, todo ello es posible de ser promocionado desde las instituciones solidarias de cada al los problemas de la época.


“La esperanza es audaz.” (Francisco)

En las mutuales y cooperativas que vitalizan nuestros pueblos es posible restablecer la cadena de las generaciones lamentablemente deconstruida, aportando certezas que rescaten de la angustia. Y recuperar los lugares que nuestra cultura ya posee en sus barrios, ofreciendo acceso inmediato a cuidados integrales.



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