La inteligencia artificial redefine los procesos electorales: oportunidades y desafíos para latinoamérica
- Laura Ruiz

- hace 11 minutos
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La inteligencia artificial (IA) está ganando cada vez más espacio en los procesos electorales de diversos países: comienza a utilizarse para automatizar tareas administrativas, monitorear la conversación pública en redes sociales, asistir a organismos electorales, producir contenidos digitales, segmentar mensajes políticos e informar a la ciudadanía y facilitar la participación electoral (Alves Brito, 2025).
Diversos especialistas coinciden en que la IA está transformando la forma en que se organizan las elecciones, circula la información y se relacionan ciudadanos, partidos e instituciones democráticas. Para algunos autores, incluso, esta tecnología está “revolucionando” el sistema democrático en su conjunto (Hernandez, 2025). Esta transformación ocurre en un contexto ya marcado por el desplazamiento del debate público al plano digital a través de las redes sociales y otras plataformas, el rol central de los algoritmos en la visibilidad y jerarquización de los contenidos, la concentración de la información en grandes corporaciones tecnológicas y un modelo económico basado en la extracción de datos y la maximización de la atención (Alves Brito, 2025). En este contexto la inclusión de esta herramienta parece inevitable. La gran mayoría de países latinoamericanos ya la están utilizando, en particular, en campañas políticas (Alves Brito, 2025).
Si bien su uso puede representar grandes oportunidades, también plantea diversos desafíos. En este contexto y frente a la necesidad de maximizar los beneficios y minimizar los riesgos, diversos organismos —tales como Naciones Unidas— han emitido recomendaciones sobre su uso y regulación. En concordancia con ello, los especialistas coinciden en que el impacto de la IA dependerá de las reglas, instituciones y controles que acompañen su implementación (Rubio Núñez, 2025).
Oportunidades:
La gran fortaleza de la IA radica en la capacidad de analizar grandes volúmenes de información en pocos segundos, automatizar tareas repetitivas y detectar patrones que resultarían difíciles de identificar mediante procedimientos tradicionales. En este sentido, diversos analistas consideran que la IA puede ser una gran oportunidad para realizar tareas administrativas (Aleksinko, 2026).
La IA puede agilizar numerosas tareas como la verificación de datos, la actualización de padrones electorales y la detección de inconsistencias en registros oficiales, como defunciones, inhabilitaciones, modificaciones de identidad o cambios de domicilio (Aleksinko, 2026). Asimismo, distintos estudios sostienen que estas herramientas pueden fortalecer la fiscalización electoral, reducir irregularidades y contribuir a una mayor transparencia del proceso (Syafhendry, Ganaie y Yama, 2025).
Por otro lado y en un contexto de sobrecarga informativa, la IA puede utilizarse como una herramienta que facilite el acceso de la población a la información sobre los procesos electorales y las políticas públicas, facilitando y aumentando la participación ciudadana en los procesos democráticos (Hernandez, 2025; Alves Brito, 2025).
Además, la IA ofrece nuevas herramientas para el diseño de campañas electorales. Gracias al análisis masivo de datos y al facilitar el acceso a herramientas de comunicación, los partidos políticos pueden desarrollar estrategias y campañas más segmentadas y efectivas que les permitan mejorar su comunicación con los ciudadanos y optimizar sus recursos. Algunos especialistas sostienen que esto podría reducir las brechas entre partidos con distinto nivel de financiamiento (Hernández, 2025). Sin embargo, debemos tener en cuenta que esta misma capacidad de segmentación constituye uno de los principales focos de debate sobre su uso.
Desafíos:
Como mencionamos, el uso de IA en los procesos electorales no sólo plantea oportunidades, sino también desafíos. Muchos de ellos pueden afectar la transparencia y confianza pública, por lo tanto, es de vital importancia para el funcionamiento del sistema democrático que estos sean superados.
Gran parte de estos retos están vinculados a la propia administración electoral: el fraude y la alteración de datos, los problemas de verificación de votantes, la creación de perfiles falsos, la demora en la presentación de resultados y los ataques cibernéticos (Syafhendry, Ganaie y Yama, 2025; Rubio Núñez, 2025).
Sin embargo, la mayor preocupación de los especialistas se concentra en el impacto de la IA sobre el debate público. Una gran problemática es que los algoritmos que utilizan las plataformas digitales determinan qué contenidos aparecen, en qué orden y con qué frecuencia, condicionando buena parte de la información que reciben millones de personas. El caso de Cambridge Analytica durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 fue particularmente ilustrativo al mostrar cómo el uso masivo de datos personales y la segmentación de mensajes políticos pueden influir en el comportamiento electoral (Suárez; BBC Mundo, 2018).
Otro de los desafíos renombrados son los cambios que trae la IA en las dinámicas de desinformación. Si bien la desinformación ha existido históricamente, las nuevas herramientas permiten producir imágenes, audios y videos falsos con un nivel de realismo sin precedentes. Los llamados deepfakes facilitan la difusión de contenidos manipulados que pueden desacreditar candidatos, influir en la opinión pública y erosionar la confianza en los procesos electorales (Lisa Institute, s.f.; Alves Brito, 2025; Rubio Núñez, 2025). A ello se suma que algunos modelos de IA pueden reproducir información falsa elaborada por otros sistemas de IA o basada en fuentes poco confiables, generando un círculo de retroalimentación que amplifica la desinformación y dificulta su identificación y corrección (Alves Brito, 2025).
En las elecciones nacionales de octubre del año pasado, la Justicia electoral recibió más de 360 denuncias, una gran mayoría vinculadas a la difusión de contenidos falsos creados con IA. Entre ellos, destacaba el video del ex presidente Mauricio Macri que llamaba a votar por los candidatos de Provincias Unidas (Corti y Leis Montero, 2025). Sin embargo, no todas las estrategias son explícitas. En las últimas campañas presidenciales de Estados Unidos, los partidarios del actual presidente Donald Trump crearon y compartieron imágenes falsas de votantes negros generadas por IA para alentar a los afroamericanos a votar por los republicanos (Spring, 2024).
Algunos organismos también advierten que la falta de conocimiento de estas herramientas digitales implica que los ciudadanos tengan mayores dificultades para cuestionar el contenido e información que la IA les otorga, siendo potencialmente más vulnerables a las estrategias de manipulación del debate público, afectando la libertad de pensamiento y de expresión y, por consiguiente, al derecho a un voto libre e informado (Alves Brito, 2025).
Por otro lado, mientras distintos gobiernos intentan regular el uso de IA, algunos organismos tales como la “Alianza Regional Por la Libre Expresión e Información” denuncian que en algunas ocasiones y bajo el objetivo de combatir la “desinformación”, se abren espacios para la censura, la persecución del disenso y la restricción de discursos legítimos (Alves Brito, 2025). En la mayoría de ocasiones, la principal problemática es el descreimiento y la sospecha absoluta de los ciudadanos, cuando una sociedad deja de tener un suelo común para distinguir entre lo verdadero y lo deliberadamente manipulado, todo puede ser falso (Ramírez Barbosa, 2026).
En los países latinoamericanos, a estos desafíos se suma un problema transversal: la concentración del poder tecnológico en manos de unas pocas empresas extranjeras, la opacidad algorítmica y la debilidad de los mecanismos de rendición de cuentas. Esta situación debilita la soberanía digital y la capacidad regulatoria de los Estados latinoamericanos (Alves Brito, 2025).
Según Naciones Unidas (2026) “la adopción de estas herramientas depende de las capacidades reales de los organismos electorales”; las restricciones presupuestarias, la falta de personal especializado y la dependencia de proveedores tecnológicos externos son elementos que pueden limitar la capacidad de las instituciones para controlar y sostener los sistemas que adquieren.
América latina: ¿cómo maximizar beneficios y minimizar costos?
Ante este escenario, los países latinoamericanos deben definir cómo incorporar la IA a sus procesos electorales sin comprometer la integridad democrática. Según Aleksinko (2026), abogado especialista en IA, en términos funcionales podemos agrupar las tareas del proceso electoral en tres categorías. En primer lugar, funciones administrativas e instrumentales como búsqueda, organización, depuración y clasificación de datos. En segundo lugar, tareas de control y fiscalización, tales como auditoría y detección de patrones anómalos. Por último, tareas propiamente jurisdiccionales como oficialización de candidaturas, resolución de impugnaciones, decisión sobre nulidad de mesa y juzgamiento de la elección. Para Aleksinko, en la primera categoría el uso de la IA puede ser beneficioso, mientras que en la segunda debe operar bajo control humano calificado. En la última, no debe utilizarse para sustituir la decisión judicial, la cual debe permanecer exclusivamente en manos de autoridades competentes.
Asimismo, organismos internacionales como la UNESCO y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sostienen que la incorporación de IA debe estar acompañada por marcos regulatorios claros, instituciones con capacidades técnicas suficientes y mecanismos efectivos de supervisión pública. Además, subrayan la importancia de promover estrategias nacionales de desarrollo de IA que cuenten con la participación de diversos grupos y sectores de la sociedad civil, mejorando la participación pública y la transparencia en la gestión (Innerarity, 2024; PNUD, 2026).
La expansión de la IA en el proceso electoral parece inevitable y ya comenzó a modificar tanto el proceso electoral como el sistema democrático, planteando nuevas oportunidades y desafíos. En este contexto, los países latinoamericanos deben definir bajo qué reglas incorporarán a sus sistemas esta nueva herramienta digital, que control tendrán sobre dicha tecnología y que espacio de acción le darán.
Referencias bibliográficas:
Aleksinko, S. H. (2026, 14 de julio). La inteligencia artificial en la administración del proceso electoral: dónde sí, dónde no, dónde con cautela. Comercio y Justicia. https://comercioyjusticia.info/justicia/la-inteligencia-artificial-en-la-administracion-del-proceso-electoral-donde-si-donde-no-donde-con-cautela/
Alves Brito, T. (2025). Inteligencia artificial y elecciones. Usos e impactos en la libertad de expresión y el derecho a la información en América Latina. ARTIGO 19. Brasil e América do Sul & Alianza Regional para la Libertad de Expresión e Información. https://www.alianzaregional.net/ia-y-procesos-electorales-nuevos-riesgos-para-la-democracia/
BBC News Mundo. (2018, 2 de mayo). Cambridge Analytica, la empresa detrás del mayor escándalo de privacidad de Facebook, anuncia su cierre. https://www.bbc.com/mundo/noticias-43971491
Corti, D., & Leis Montero, E. (2025, 31 de octubre). Los videos falsos de políticos hechos con IA fueron protagonistas en las elecciones 2025. Chequeado. https://chequeado.com/ultimas-noticias/los-videos-falsos-de-politicos-hechos-con-ia-fueron-protagonistas-en-las-elecciones-2025/
Hernández, C. (2025, 17 de julio). El impacto de la inteligencia artificial en los procesos electorales. Transparencia Electoral. https://transparenciaelectoral.org/blog/el-impacto-de-la-inteligencia-artificial-en-los-procesos-electorales/
Innerarity, D. (2024). Inteligencia artificial y democracia. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000389736_spa
Lisa Institute. (s.f). Deepfakes: Qué es, tipos, riesgos y amenazas. https://www.lisainstitute.com/blogs/blog/deepfakes-tipos-consejos-riesgos-amenazas
Rubio Núñez, R. (2025). El uso de la inteligencia artificial en las campañas electorales y sus efectos democráticos. Revista de Derecho Político, (122), 65–102. https://doi.org/10.5944/rdp.122.2025.44742
Organización de las Naciones Unidas. (2026, 23 de julio). La inteligencia artificial entra en las elecciones de América Latina entre oportunidades y nuevos riesgos. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2026/07/1541729
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2026, 7 de julio). Inteligencia artificial y elecciones: Transiciones digitales que fortalezcan la integridad electoral. https://www.undp.org/es/latin-america/eventos/inteligencia-artificial-y-elecciones-transiciones-digitales-que-fortalezcan-la-integridad-electoral
Ramírez Barbosa, P. A. (2026, 19 de mayo). La democracia sintética en Iberoamérica y el ‘deepfake’. El País. https://elpais.com/america/iberoamerica-democracia/2026-05-19/la-democracia-sintetica-en-iberoamerica-y-el-deepfake.html
Spring, M. (2024, 4 de marzo). Las imágenes falsas creadas con IA para intentar atraer el apoyo de los votantes negros hacia Trump. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c3g4l5xgvryo
Suárez, P. S (2023). La inteligencia artificial (IA) y las elecciones: breves y primeras reflexiones sobre el uso, el impacto y la influencia de la IA en los procesos electorales. Revista Pensar en Derecho, (22), 33-52. https://www.derecho.uba.ar/publicaciones/pensar-en-derecho/revista-22.php
Syafhendry, S., Ganaie, N. A., & Yama, A. (2025). Smart elections or rigged algorithms: the rise of artificial intelligence in electoral governance in Southeast Asia. Frontiers in Political Science, 7, 1672310. https://doi.org/10.3389/fpos.2025.1672310




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