Perú 2026: una elección fragmentada para un país en busca de estabilidad
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El 12 de abril del 2026, Perú fue protagonista de la cuadragésima cuarta elección presidencial de su historia. Con más de veintisiete millones de ciudadanos habilitados para votar y 35 candidatos presidenciales, la jornada se constituye como una de las más fragmentadas y polémicas de su historia.
Debido a la falta de material electoral y retrasos de hasta cinco horas, unas 63 mil personas no pudieron ejercer su derecho al voto el domingo. Por ello, la Junta Nacional Electoral autorizó una jornada extraordinaria este lunes 13 de abril. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) atribuyó las fallas a la empresa encargada del reparto de los materiales. Por su parte, el jefe del JNE, Roberto Burneo, anunció acciones legales contra la firma responsable de la distribución.
Sin embargo, misiones internacionales de la OEA y la Unión Europea reportaron una jornada sin irregularidades mayores. Los observadores destacaron la alta afluencia de votantes a pesar de las demoras iniciales reportadas. El organismo electoral logró instalar finalmente el 99,8% de las mesas a nivel nacional.
La realidad es que el próximo presidente deberá enfrentarse a un país con altos niveles de desconfianza institucional y crisis de seguridad. Perú busca con estos comicios cerrar un ciclo de inestabilidad que llevó al país a tener nueve presidentes desde el año 2016.
Quiénes encabezan la carrera a la presidencia
De los 35 candidatos presidenciales y con el 40% de los votos escrutados, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, encabeza el conteo con el 17,1% de los votos válidos. En segundo lugar se ubica el empresario de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien alcanza el 16,4%. En tercer lugar aparece el centrista Jorge Nieto con el 13,8%, siendo el único con posibilidades de disputar la segunda plaza. Con estos datos preliminares, la contienda se prepara para una segunda vuelta el próximo 7 de junio.
La hija y heredera política del exdictador Alberto Fujimori (1990-2000), lidera la intención de voto en su cuarta candidatura consecutiva con Fuerza Popular, tras haber perdido en segunda vuelta en 2011, 2016 y 2021. Su propuesta se centra en la derecha tradicional, con énfasis en el orden, la seguridad y la "mano dura" contra el crimen.
Luego aparece Rafael López Aliaga. El alcalde de Lima y líder de Renovación Popular consolida el voto de la derecha conservadora. Con un perfil similar al de figuras como Donald Trump, basa su campaña en valores religiosos, el libre mercado y políticas de seguridad severas.
El candidato del Partido del Buen Gobierno, Jorge Nieto Montesinos hacia la segunda vuelta presidencial marca uno de los movimientos más llamativos del actual proceso electoral. El exministro de Cultura y Defensa logró posicionarse en un escenario caracterizado por la dispersión del voto y el desgaste de las organizaciones políticas tradicionales. Su propuesta se ha centrado en reforzar la institucionalidad, combatir la inseguridad y modernizar la gestión pública. En las semanas previas a los comicios, su crecimiento en las encuestas lo llevó a salir del grupo de candidatos con menor visibilidad y a disputar espacios entre las principales preferencias del electorado.
Una década de inestabilidad política en Perú
Desde 2016, Perú atravesó una crisis política persistente, marcada por renuncias, destituciones, protestas y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso. Nueve presidentes en tan solo 10 años. Ninguno de ellos completó su mandato.
La elección se da después de la destitución de José Jerí. El ahora expresidente tuvo uno de los gobiernos más cortos de los últimos años en el país: asumió el cargo el pasado 10 de octubre de 2025 y fue destituido el 17 de febrero. Actualmente, lo están investigando por irregularidades y presuntos tráficos de influencias, en específico después del denominado “Chifagate”, en el que cámaras de seguridad de un restaurante lo escracharon reuniéndose a escondidas con un empresario chino con vínculos con el Estado.
Las recientes elecciones del 2026 se llevan a cabo en un contexto de relativa estabilidad económica en el país andino, pero con persistentes desafíos sociales: uno de cada cuatro peruanos vive en situación de pobreza y el crecimiento económico continúa sin traducirse plenamente en mejoras sociales sostenidas. A ello se suma que más del 70% de los trabajadores se desempeña en la informalidad y que la economía mantiene una fuerte dependencia del sector minero y de la demanda externa, factores que reflejan las dificultades estructurales para consolidar un desarrollo más inclusivo y sostenible.
En materia de seguridad, Perú se enfrenta a un constante incremento del crimen organizado. Según Human Right Watch, la tasa de homicidios desde 2018 aumentó un 137%. En 2024, hubo 2.546 homicidios en el país, mientras que en el 2025 se registraron 562 homicidios solo entre enero y marzo, un 20% más que el mismo período del año anterior. A su vez, según datos de la Policía Nacional Peruana, extraídos de Reuters, la tasa de homicidios pasó de 5,8 por cada 100.000 habitantes en 2020 a 10,7 en 2025, casi el doble en cinco años, marcando así una de las principales preocupaciones de los votantes peruanos.





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