Entre el discurso y la matriz: política climática, energía e industria en la actual competencia sino-estadounidense.
El 20 de enero de 2025, la recién asumida segunda administración de Donald Trump decidió abandonar nuevamente el Acuerdo de París y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Federal Register, 2025a), así como el financiamiento a las energías verdes, comprendiendo sus subsidios y las cadenas de suministro para la energía eólica y solar, entre otras (Federal Register, 2025b). En ambos casos, el argumento justificativo resultó ser el mismo: el control extranjero de las cadenas de suministro de dichas tecnologías y el elevado costo que dichas políticas suponen para el contribuyente.
Esta misma tendencia se vio continuada a lo largo de 2026, tras una amplia orden ejecutiva mediante la cual la administración Trump decidió retirarse de más de 60 de instancias multilaterales, tales como: (1) 24/7 Carbon-Free Energy Compact , (2) Comisión para la Cooperación Ambiental, (3) Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, (4) International Energy Forum, (5) y Agencia Internacional de Energías Renovables, y (6) UN Energy, entre otras (Federal Register, 2026). De esta manera, la segunda administración de Donald Trump profundiza una orientación en la que Estados Unidos, en función de sus cálculos de ganancias relativas, opta por un menor compromiso hacia los acuerdos multilaterales, apostando por un enfoque de política exterior basado en un unilateralismo transaccional (Paro, 2026), en el que todo se negocia en función de la agenda y la evaluación de Washington.
Sin embargo, esta nueva retirada estadounidense de los compromisos asumidos en materia ambiental y de transición energética no es más que otra manifestación del elevado nivel de conflictividad que dicha agenda ha planteado desde su progresiva institucionalización en el escenario internacional, con la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.
En este sentido, el propio Protocolo de Kioto de 1997 ya anticipaba una arquitectura normativa compleja que generaría una creciente tensión geopolítica entre los países del norte y los países emergentes en las sucesivas COP. En su Anexo I, el Protocolo establecía una distinción crucial entre los países incluidos y no incluidos en dicha lista, distinción que, a su vez, derivaba en una asimetría en los compromisos ambientales y las metas de reducción asumidos por cada uno, en virtud del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.
Paralelamente a la institucionalización de dicha problemática mundial, se fueron dando grandes cambios en la distribución de las capacidades materiales en el seno de la estructura del sistema internacional. En este sentido, entre los grandes hitos del milenio que dan cuenta de dicha afirmación se encuentran la inclusión de China en la OMC en 2001, junto con el ascenso de las grandes potencias medias emergentes, cuyas primeras manifestaciones fueron la conformación de IBSA en 2003. En el plano medioambiental, Giaccaglia (2017, p. 448) sostiene que dichos países tuvieron una destacada actuación en la COP15, donde el debate giró en torno a si estas potencias emergentes debían asumir compromisos de reducción de gases de efecto invernadero, principalmente China, que para entonces se había convertido en el país más contaminante, incluso por encima de Estados Unidos.
Esta confrontación entre el bloque BASIC (IBSA + China) y las potencias tradicionales continuó en la COP21. Si bien Brasil, India, China y Sudáfrica reafirmaron en un primer momento el principio de diferenciación, la Unión Europea objetó que este ya no se sostenía frente al peso contaminante de China e India (Giaccaglia, 2017, p. 448). Finalmente, el Acuerdo de París logró superar dicha disputa mediante un compromiso universal de reducción de emisiones, aunque con mayores exigencias para los países desarrollados y con la posibilidad, impulsada por China, de revisar los compromisos cada cinco años. Con ello, los poderes emergentes pasaron de reclamar únicamente por sus derechos a asumir también responsabilidades acordes a su creciente peso global (Giaccaglia, 2017, p. 449).
Este último punto merece una consideración clave: la superación de la disputa no parecería ser del todo válida para la administración Trump, aunque sí lo fue para la administración Biden. Prueba de ello es que, bajo la presidencia de Trump, Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París en 2020, mientras que, bajo la presidencia de Biden, el país volvió a adherirse en 2021 (Haskett, 2025). En la perspectiva de la actual administración, la temática medioambiental queda supeditada a las cuestiones energéticas. De esta forma, la Estrategia de Seguridad Nacional (The White House, 2025, p. 13) esboza los lineamientos del país en dichas áreas, al establecer como prioridad estratégica la restauración del "dominio energético" estadounidense; en petróleo, gas, carbón y energía nuclear; y el traslado a suelo propio de los componentes energéticos clave, en detrimento de las llamadas “ideologías medioambientales” y “net zero”, vistas como un motivo mas de amenaza para los Estados Unidos y como una de las causas de la decadencia europea.
Por otro lado, resulta relevante contrastar la actual narrativa trumpista con la mirada china sobre las mismas problemáticas. De cara a las metas propuestas para el centenario de la República Popular China en 2049, el gobierno chino ha lanzado una serie de planes quinquenales. En el último de ellos, el XV Plan Quinquenal (2026-2030), Beijing plantea reducir en un 17% las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PBI respecto de los niveles de 2025, y alcanzar el 25% de participación de las energías no fósiles en el consumo energético total, sentando así las bases para cumplir con la meta de contribución nacionalmente determinada para 2035 y avanzar hacia la neutralidad de carbono para 2060, mediante la optimización de la matriz energética, la promoción de un desarrollo industrial verde y bajo en carbono, y la transición ecológica de los sectores clave de la economía (The State Council of China, 2026).
En ambos casos, es evidente un vínculo entre lo medioambiental y lo energético, y entre lo energético y la política industrial, respectivamente. Ambas potencias, en última instancia, realizan una evaluación estratégica y priorizan en función de ella dentro de sus respectivas agendas. Pero, más allá de las narrativas, ¿cómo ha evolucionado en la práctica la trayectoria de emisiones y energía de ambos Estados?

Gráfico 1. Emisiones totales de CO2 por región, 2000-2024. Fuente. IEA. Año 2025.
Según informa IEA (2025), en la actualidad China lidera las emisiones de carbono desde 2006, incrementándolas año a año hasta alcanzar en 2024 los 12,6 GtCO2, mientras que el nivel de emisiones estadounidense se ha mantenido más estable, ubicándose en 4,5 GtCO2 para el mismo año. Estos números, a su vez, pueden observarse desde otro ángulo al analizar la participación de ambos países en las emisiones mundiales: China concentra el 29,20% de las emisiones globales, mientras que Estados Unidos representa el 11,11% (Crippa et al. 2025).
Por otro lado, al revisar la matriz de suministro energético de ambos países, se observa que la de Estados Unidos se compone de un 36% de petróleo y derivados, un 36% de gas natural, un 9,8% de energía nuclear y un 8,8% de carbón y sus derivados, seguidos, en mucha menor medida, por energía hidroeléctrica, solar y otras renovables, y biocombustibles y residuos (IEA, 2024a). En el caso de China, en cambio, la matriz está compuesta en un 60,9% por carbón y sus derivados, un 18,3% por petróleo y derivados, y un 7,9% por gas natural, seguidos por la energía solar y otras renovables en cuarto lugar y, en menor medida, por energía nuclear, hidroeléctrica y biocombustibles y residuos (IEA, 2024b).
De esta forma, es posible hacer una diferenciación entre dos aproximaciones diferenciadas a la relación entre energía, industria y política climática. Mientras que la actual administración estadounidense apuesta por un enfoque discursivo confrontativo hacia la agenda climática, sus niveles de emisión se han mantenido sumamente estables, incluso durante el período de Trump 1.0, y su matriz energética se destaca por un mayor peso de los hidrocarburos por sobre las energías renovables. Por otro lado, en el caso de China, se observa que desde 2001 sus niveles de emisiones no han dejado de crecer, en consonancia con su gran ascenso en el comercio mundial; sin embargo, su matriz energética recurre en mucha mayor medida al carbón frente a otros recursos energéticos a la vez que mantiene un discurso comprometido con la transición verde.
Comprender este estado de situación resulta particularmente relevante para América Latina y el Caribe. Sus reservas de minerales críticos, como el litio y el cobre, resultan indispensables tanto para la transición energética declarada por China como para la reindustrialización perseguida por Estados Unidos. En este contexto, el financiamiento, la infraestructura y las dependencias tecnológicas pueden convertirse en puntos de estrangulamiento para los Estados latinoamericanos, pero también en fuentes potenciales de capacidad de negociación. El desafío para la región radica, por tanto, en evitar que la competencia sino-estadounidense reproduzca esquemas de dependencia basados en la provisión de recursos y, al mismo tiempo, aprovechar la disputa para promover mayores capacidades productivas, tecnológicas y de infraestructura propias.
Referencias.
Crippa, M., Guizzardi, D., Pagani, F., Banja, M., Muntean, M. et al., GHG emissions of all world countries - 2025 Report, Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2025, doi:10.2760/9816914, JRC143227.
Federal Register. (2025a, enero 30). Putting America first in international environmental agreements. https://www.federalregister.gov/documents/2025/01/30/2025-02010/putting-america-first-in-international-environmental-agreements
Federal Register. (2025b, julio 10). Ending market-distorting subsidies for unreliable foreign-controlled energy sources. https://www.federalregister.gov/documents/2025/07/10/2025-12961/ending-market-distorting-subsidies-for-unreliable-foreign-controlled-energy-sources
Federal Register. (2026, enero 16). Withdrawing the United States from international organizations, conventions, and treaties that are [...]. https://www.federalregister.gov/documents/2026/01/16/2026-00976/withdrawing-the-united-states-from-international-organizations-conventions-and-treaties-that-are
Giaccaglia, C. (2017). Poderes tradicionales, emergentes y re-emergentes: relaciones ambiguas pero pragmáticas. Foro Internacional, 57(2), 422–459.
Haskett, J, D. (2025, abril 14). U.S. withdrawal from the Paris Agreement: Process and potential effects (R48504). Congressional Research Service. https://www.congress.gov/crs-product/R48504
IEA. (2024a). United States: Energy mix. IEA. https://www.iea.org/countries/united-states/energy-mix
IEA. (2024b). China: Energy mix. IEA. https://www.iea.org/countries/china/energy-mix
IEA (2025), CO2 total emissions by region, 2000-2024, IEA, Paris https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/co2-total-emissions-by-region-2000-2024 , Licence: CC BY 4.0
Naciones Unidas. (1998). Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. https://treaties.un.org/doc/Treaties/1998/09/19980921%2004-41%20PM/Ch_XXVII_07_ap.pdf
ODI Global. (s.f.). Global China 2049 initiative. ODI. Recuperado el 11 de septiembre de 2026, de https://odi.org/en/about/our-work/global-china-2049-initiative/
Paro, A. (2026). La arancelización de la seguridad nacional: America First y la política exterior de Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump . LinkedIn. https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:ugcPost:7496907244115034113/
The State Council of China. (2026, julio 9). China issues action plan for carbon peaking during 15th Five-Year Plan period. https://english.www.gov.cn/policies/latestreleases/202607/09/content_WS6a4f7debc6d00ca5f9a0c164.html
The White House. (2025, diciembre). 2025 National Security Strategy. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf





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