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Biocombustibles: una estrategia mundial

Por: Jorge Antonio Hilbert (Director y Fundador de Energy & Environmental Consulting Services)


Los biocombustibles a nivel mundial están ocupando una posición estratégica dada su capacidad de reducir el nivel de emisiones de varios sectores en forma significativa y rápida. Desde Argentina venimos acompañando a la industria local en el desarrollo de sus procesos de cálculo de emisiones, hasta llegar a la etapa de certificación para los mercados externos de alta exigencia, como el europeo y el norteamericano.


En este sentido, este año también hemos logrado la aprobación por parte de la Unión Europea de los valores default de cultivo de soja como materia prima para el desarrollo de biodiesel de bajo nivel de emisiones.


Los biocombustibles abarcados son el biodiesel, el bioetanol y el biogás. Este año culminamos el desarrollo de un estudio de integración entre plantas de biogás y bioetanol, logrando energía térmica y eléctrica que alcanzó más de un 98,7% de reducción de emisiones. En términos prácticos, esto significa lograr una carbono neutralidad en vectores energéticos clave para la industria.


De esta manera, antes desde el INTA y hoy desde la consultora especializada en ambiente y energía, Energy & Environmental Consulting Services (EEC), estamos contribuyendo a afianzar esta actividad en un marco de alta demanda.


En la actualidad, la producción agropecuaria primaria dejó de ser el factor central. Hoy, la sostenibilidad, la calidad y el impacto en el ambiente cobran más importancia y requieren un mejor entendimiento de las interrelaciones entre los sectores y las actividades. Puntualmente, los últimos dos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) alertan sobre las mayores implicancias de los aumentos de temperatura: “Vamos a una velocidad de deterioro mucho más grande de la que que preveíamos”.


En lo que respecta a los cultivos multipropósito, de los cuales derivan los principales biocombustibles líquidos, están siendo sometidos en determinadas regiones a regulaciones y restricciones por una supuesta competencia alimentaria. El desarrollo de estos biocombustibles a lo largo de los últimos 15 años demuestra que los mismos no sólo no han competido, sino que han fortalecido la provisión y abaratado los mismos, tanto en lo alimentario con destino animal como humano. Los biocombustibles pasan a tener una importancia clave en la estabilidad de precios en indicadores para intensificar la producción, así como también en la consolidación de cadenas de transporte y logística.


Los biocombustibles dependen de la transformación de biomasa. La misma tiene como características una baja densidad energética y una alta dispersión geográfica. La consecuencia de estas características implica que el negocio de la biomasa es fundamentalmente un negocio de logística y transporte. Los biocombustibles no son ajenos a esta característica y, por lo tanto, se desarrollan en lugares donde existen sistemas de transporte y logística derivados de otros usos como el alimentario.


Los mandatos de corte de biocombustibles se están incrementando en muchos países del mundo por razones ambientales y estratégicas. El biodiésel en particular está tomando un rol protagónico dado el decreciente nivel de producción de gasoil fósil a nivel mundial.


Un nuevo biocombustible como es el biometano está incrementando su participación en determinados mercados -como el europeo- frente al corte de suministro del gas fósil ruso. Este biocombustible posee una importante relación con los sistemas productivos dado que no solo se alimenta de biomasa, sino que devuelve por medio de los digeridos los nutrientes y el carbón al suelo.


El biogás y el biometano, bajo el concepto de biogás hecho correctamente, constituye una técnica que se está convirtiendo en muy prometedora dado que el uso correcto de los digeridos implica incrementos en la captura de carbono y la posibilidad de obtener un biocombustible con emisiones negativas.


Otra característica que hace a la sustentabilidad de los biocombustibles está centrada en el desarrollo de diversos coproductos de alto valor agregado. El conjunto de productos que constituyen la pirámide de transformación de la biomasa permite la sustentabilidad del negocio, brindando estabilidad y un mayor nivel de ingresos.


La importancia de los biocombustibles frente a todas las rutas tecnológicas que se están desarrollando para reemplazar a los combustibles fósiles radica en su potencialidad de reducir en un corto período de tiempo las emisiones globales hasta tanto maduren las otras tecnologías. Esto está basado en que su utilización implica muy pocos cambios en las tecnologías de los motores actuales, y su transporte y comercialización no encuentran fuertes limitantes. En resumen, la utilización de biocombustibles a gran escala en mezclas o formas puras lograrían una drástica reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un corto periodo de tiempo.


Diferentes organismos internacionales nos brindan proyecciones de crecimiento y participación de los biocombustibles en distintos mercados del mundo. Las características del mundo actual hacen muy difícil que dichas predicciones se puedan cumplir. Dentro de las predicciones también se asignan distintas participaciones a biocombustibles de diferente generación. Muchas de éstas se basan en características especiales de las nuevas generaciones que deben ser probadas. Por ejemplo, nuestra experiencia con biocombustibles celulósicos ha sido hasta el momento negativa desde el punto de vista ambiental y energético.


Con respecto a la movilidad, hoy en día conviven en el desarrollo de nuevos vehículos diferentes tecnologías. La preponderancia de una tecnología sobre otra está condicionada a la característica de la matriz energética y provisión de biomasa de cada país o región. Los países con fuerte disponibilidad de biomasa y una matriz energética fósil son los indicados para el desarrollo de tecnologías híbridas, sumando lo mejor de los biocombustibles y la energía eléctrica.


Otra ventaja de los biocombustibles en relación a la actual tecnología de baterías se encuentra relacionada con la densidad energética y el piso necesario para lograr la autonomía de los vehículos. Existen mercados fuertemente limitados para alternativas eléctricas como el de la aviación. En estos mercados se encuentran en pleno desarrollo nuevos biocombustibles de baja emisión.


Otra marcada tendencia a nivel mundial es la sumatoria de tecnologías ligadas a los biocombustibles funcionando coordinadamente. En estos casos se logra una sinergia entre biocombustibles de diferente origen, completando la circularidad del uso de la biomasa.


Entre los coproductos que se están desarrollando en las biorrefinerías productoras de biocombustibles existen muchos relacionados con la producción agropecuaria. Los procesos de transformación del maíz y de la soja, por ejemplo, permiten la obtención de alimentos proteicos a menor costo. En el caso de las plantas de biogás, se obtienen diferentes tipos de fertilizantes aplicables al suelo.


De las tendencias mundiales, Argentina ha desarrollado a nivel agroindustrial y de campo alternativas bioenergéticas con un marcado desarrollo. De las evaluaciones realizadas podemos concluir que los biocombustibles líquidos bioetanol y biodiésel superan el 70% de reducción de emisiones. En el caso del biogás se están obteniendo resultados cercanos a la carbono neutralidad, tanto en la energía térmica como eléctrica, según un análisis reciente que se realizó sobre tres plantas de biogás ligadas a una biorefinería de maíz.


El valor agregado ambiental que se obtiene a partir de poner en evidencia la adopción de métodos de producción de bioenergía que satisfacen a las preocupaciones de los consumidores comenzará a cobrar mayor relevancia. Para ello es necesario seguir trabajando para aprovechar la posibilidad que tiene el país, en el nuevo contexto mundial, de posicionarse como un productor de energías limpias.


No solo es necesario ser capaces de producir bioenergía para el mundo, sino que además debemos demostrar que ese biocombustible, ese biodiesel, bioetanol o biometano, emite menos gases de efecto invernadero durante todo su proceso productivo. El tema de carbono y de emisiones lo evaluamos a partir de lo que llamamos la huella de carbono, aplicando un análisis de ciclo de vida siguiendo protocolos internacionales certificables por tercera parte.