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Crisis hídrica: Más del 50% del país sufre sequía



Entendemos por sequía a un periodo de tiempo donde las precipitaciones son escasas o bien los caudales naturales de los ríos están debajo de lo normal. Es así como la cantidad de agua no es suficiente para abastecer la demanda de los seres vivos (vegetales, animales y habitantes) de la región afectada.


El agua es un recursos valioso que no solo necesitamos todos los seres vivos sino que también resulta fundamental para actividades económicas como la pesca, la agricultura y la industria.


La producción agropecuaria argentina viene sufriendo los efectos de una sequía prolongada, con animales muertos y cultivos perdidos.


Resulta clave la incidencia del fenómeno de La Niña, pero los especialistas aseguran que el déficit hídrico tiene directas vinculaciones, además, con el cambio climático.


Según el último informe de la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías, son 126 millones las hectáreas afectadas, equivalentes al 75 por ciento de la superficie agrícola. El fenómeno se siente especialmente en la "zona núcleo", ubicada en el centro-este del país, donde se concentra la producción de trigo, maíz y soja.


El SISSA refirió que el 54,48% del país se encuentra atravesado por la ausencia de precipitaciones.


Esto afecta también a los arroyos y lagunas, que en la provincia de Santa Fe están completamente secos. Tampoco hay agua subterránea disponible, y la poca que se encuentra en algunos lotes y campos altos se está salinizando por el descenso de las napas.


Ni los reservorios de agua provinciales ni el agua que proviene de los diques del Río Salado, en el norte del país, están logrando contrarestar los efectos. Además, el Paraná está en su bajante histórica.


Otro factor en juego son los focos de incendio. La cantidad de precipitación y su distribución a lo largo del año, son factores importantes en la determinación del comienzo, final y severidad de la temporada de fuego.


Los períodos prolongados de sequía crean condiciones adecuadas para el desarrollo de incendios de gran severidad al aumentar la disponibilidad de los combustibles.


Los datos permiten dar cuenta de que el Cambio Climático está teniendo clara incidencia en el fenómeno:

"Lo que vemos en la última década es que la palabra récord se metió en el vocabulario: récord de lluvia o récord de falta de agua. Esto sí lo estamos percibiendo como efecto del cambio climático" (Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), un servicio de la Bolsa de Comercio de Rosario, para Página 12).


Es importante que cuidemos el agua, ya que solo el 3% del agua en la Tierra es dulce y sólo un tercio de esta, es apta para el consumo humano.


Y aunque la responsabilidad individual es importante, el impacto de las actividades productivas tiene mayor incidencia.


De allí la existencia de la HUELLA HÍDRICA, un indicador medioambiental que define el volumen total de agua dulce utilizado para producir los bienes y servicios que habitualmente consumimos.


La HUELLA HÍDRICA nos hace tomar conciencia del consumo de agua que necesitamos en todas nuestras actividades. Nos sirve para tener un valor de referencia en nuestro uso del agua y sobre todo nos sirve de base de partida para establecer un manejo eficiente del agua.


Es fundamental promover actividades que sean sostenibles, es decir, que permitan el desarrollo económico respetando la naturaleza.